miércoles, 1 de febrero de 2012

Comunicándonos con personas en estado vegetativo

Dirigidos por el neurocientífico Adrian Owen, un equipo de investigadores de la británica Universidad de Cambridge han desarrollado un sistema que permite la comunicación con pacientes con graves lesiones cerebrales, condenados a lo que se denomina un estado vegetativo persistente (EPV). Gracias a ello, estas personas podrán comunicarse con el mundo que les rodea e incluso podrían llegar a movilizarse en sillas de ruedas motorizadas y dirigidas por sus propias mentes. Los investigadores utilizaron monitores de electroencefalografía (EEG) (técnica de exploración de la actividad bioeléctrica del cerebro en condiciones basales de reposo) que conectaron a 128 electrodos situados en un gorro, a su vez colocado en la cabeza de pacientes con daño cerebral severo. Este sistema les permitió comprender las respuestas que los pacientes les dieron a una serie de preguntas realizadas.
S cree que conectando un sistema similar a un ordenador se podrán decodificar los mensajes del cerebro de personas en estado vegetativo. De esta forma, éstas podrían comunicarse con el mundo exterior a través de un sintetizador de voz e, incluso, controlar una silla de ruedas motorizada. El dispositivo, que podría estar disponible para su comercialización y aplicación en una década, tiene su origen en un experimento anterior realizado también por Owen y sus colaboradores. En dicho experimento, consiguieron comunicarse con un paciente de 29 años que llevaba un lustro en estado vegetativo, como consecuencia de las lesiones cerebrales que sufrió en un accidente de coche. Utilizaron entonces una técnica de escaneo cerebral denominada exploración por resonancia magnética funcional (fMRI) que les permitió registrar la actividad cerebral del joven mientras éste contestaba 'sí' o 'no' a preguntas como "¿tú padre se llama Thomas?". Anteriormente, la fMRI había sido empleada en un estudio de tres años de duración para averiguar si existían o no signos de conciencia en 23 pacientes en estado vegetativo. En cuatro de los casos estudiados (el 17 por ciento de ellos) se descubrió que dichos pacientes sí mantenían ciertos niveles de conciencia a pesar de no poder moverse ni hablar. En el caso del joven de 29 años, los resultados fueron aún más sorprendentes, dado que los científicos consiguieron, además de constatar su consciencia, comunicarse con él. Para ello, el paciente tan sólo tuvo que modular sus pensamientos. Dado que las señales cerebrales asociadas al “sí” o al “no” son complejas y muy similares, los científicos pidieron al joven que imaginara que jugaba al tenis cuando quería decir “sí” y que paseaba por algún lugar cuando quería decir “no”. Pensar en los movimientos del tenis pone en marcha regiones del cerebro relacionadas con las actividades espaciales, mientras que pensar que se está dando un paseo por cualquier sitio activa regiones cerebrales vinculadas con la orientación. Gracias a este cambio en sus pensamientos, y a su reflejo diverso en la actividad neuronal consecuente, los científicos pudieron interpretar las respuestas del paciente a las preguntas que se le realizaron. Más recientemente, los investigadores han utilizado monitores de EEG, en lugar de la técnica de fMRI, para hablar con pacientes en estado vegetativo. La tecnología EEG presenta algunas ventajas con respecto a la exploración por resonancia magnética funcional. Por un lado, es más barata, pequeña y portátil que la fMRI, que utiliza campos magnéticos y ondas de radio para detectar las pulsaciones eléctricas del cerebro. Por otro lado, la EEG genera resultados más rápidamente que la fMRI, lo que hace posible mantener una conversación con un paciente en este estado. Los resultados obtenidos son algo extraordinario. La comunicación con pacientes en estado vegetativo es una obligación ética y moral, ya que un simple “sí” o “no” en estos casos podría servir, por ejemplo, para tratar de manera ajustada el dolor que puedan estar sufriendo los pacientes. El estado vegetativo es una condición neurológica compleja que actualmente se diagnostica mal en un 40 por ciento de los casos (se determina que no tienen conciencia pacientes que sí la tienen). Las causas principales de estos diagnósticos erróneos están relacionadas con la incapacidad de los pacientes para hacer saber que están conscientes. Los métodos de registro de actividad cerebral serían, por tanto, la única vía de detección de la cognición y la conciencia que puedan tener, e incluso de establecer un medio de comunicación con ellos.