La combinación de robótica, vídeo y numerosos sensores y tecnologías
de visualización del proyecto ‘Beaming’ permite que una serie de
personas separadas físicamente por miles de kilómetros pueda tener la
sensación de compartir un mismo espacio virtual en el que pueden
interactuar entre ellos.

Un equipo de científicos europeos ha desarrollado, en el marco del
proyecto ‘Beaming’, un sistema para teleconferencias que aumenta
exponencialmente el realismo de estos encuentros. Utilizando tecnologías
pertenecientes a la realidad virtual inmersiva, los investigadores han
conseguido simular la sensación de estar en otro lugar. De este modo,
quedan en el pasado las conexiones de sonido ruidosas o las imágenes
desenfocadas propias de las teleconferencias, según informa la web
Tendencias 21.
El proyecto está siendo desarrollado por un consorcio de once
empresas y grupos de tecnología I+D y neurociencia procedentes de 7
países europeos y coordinados por la entidad española
Starlab:
Universitat de Barcelona (España), Consorci Institut d’Investigacions
Biomediques August Pi i Sunyer (España), University College London (Gran
Bretaña), Eidgenössische Technische Hochschule Zürich (Suiza), Scuola
Superiore di Studi Universitari e di Perfezionamento Sant’ Anna
(Italia), Technion – Israel Institute of Technology (Israel),
Interdisciplinary Center Herzliya (Israel), IBM Haifa Research Lab
(Israel), Aalborg Universitet (Dinamarca) y Technische Universitaet
Muenchen (Alemania).
“Cuando nos encontramos con gente en carne y hueso es posible extraer
información sutil de expresiones faciales, peculiaridades o quién
observa a quién” ha explicado Stephen Dunne de Starlab. “Existe una
enorme cantidad de comunicación no verbal que se pierde incluso con la
tecnología de videoconferencia de mayor calidad. No es posible dar un
apretón de manos o decidir explorar la habitación, por ejemplo”,
continúa.
En realidad no se trata de una teletransportación en sentido estricto, sino que el proyecto
Beaming
(‘Teletransportación con medios aumentados aplicados a reuniones
naturales en red’) utiliza técnicas y tecnologías pertenecientes a la
realidad virtual inmersiva para simular la sensación de estar en otro
lugar. Al otro lado de la línea, el usuario es representado por un
avatar -un robot a tamaño natural, por ejemplo- que realiza la labor de
los ojos, los oídos y la boca. El “viajero” teletransportado cuenta con
numerosos sensores y su cabeza queda cubierta por una pantalla
envolvente. Este proyector permite ver y oír todo lo que el avatar
robótico ve mediante su videocámara, escuchar por sus micrófonos y
además contestar como si se estuviese en su lugar.
Un movimiento de la cabeza desplaza también la del robot y la voz se
reproduce de forma idéntica. Hay sensores de movimiento situados en los
brazos que detectan los movimientos para que los del robot los repita.
Si alguien toca las manos del robot, la presión se transmite hacia una
almohadilla de presión colocada en la mano del conferenciante.
La tecnología se ha probado en la práctica en una entrevista pionera
realizada entre un científico del proyecto y un periodista de la BBC
situados respectivamente en España y en el University College de Londres
(Reino Unido). El periodista logró entrevistar al científico e incluso
“chocar sus cinco” al final de la exhibición.
La tecnología actual crea el mercado del futuro
“Lo que hemos logrado es una demostración real de lo que es posible
con las tecnologías disponibles en la actualidad”, ha agregado Dunne.
“Utilizamos productos disponibles comercialmente y los combinamos de
manera innovadora. No se trata de un desarrollo tecnológico pionero,
pero sí que es innovador por cuanto demuestra la gran capacidad que
ofrece la coordinación de distintos canales de comunicación para lograr
resultados apasionantes”.
Una de las tareas de mayor envergadura de los socios de Beaming fue
el desarrollo de un marco de arquitectura de datos para el sistema. En
él se define la compresión y la transmisión de los datos visuales,
sonoros, de movimiento y presión entre el “viajero” y su entorno remoto.
También establece la forma en la que el modelo tridimensional remoto
debe generarse para que el “viajero” logre transmitir una sensación de
presencia intensa. “El objetivo del marco consiste en lograr que Beaming
sea completamente independiente del hardware o del software utilizado”,
explicó el Sr. Dunne. “Se podrá utilizar cualquier tipo de robot o
sensor, por ejemplo. También nos hemos propuesto definir la cantidad
mínima de datos necesaria para que la experiencia de Beaming no deje de
ser completamente inmersiva”.
Información emocional
A pesar de que los dispositivos para la cabeza, las almohadillas de
presión y las interfaces gráficas tridimensionales son capaces de
generar una sensación intensa de encontrarse en otra ubicación, es
necesario además conocer lo que sienten al otro lado de la línea, por
ejemplo, aquellos sentados alrededor de una mesa que han de interactuar
con el avatar. Hablar a un robot con voz humana puede resultar
desconcertante.
“Le dimos importancia a lograr que la interacción fuese lo más
natural posible. Con independencia de si se interactúa con un robot o
con otro tipo de avatar virtual queríamos proporcionar una experiencia
natural que no se interpusiese a la comunicación normal”, ha explicado
Dunne.
Una mejora sencilla fue dotar al robot de unos rasgos faciales más
expresivos. El equipo sustituyó los ojos mecánicos del robot por una
pantalla LCD. “Utilizamos gráficos para los ojos y la boca porque
aparentan mucha más naturalidad. La sensación de tranquilidad que
transmite un robot es mayor si se le mira a los ojos y éstos son
normales. Es más sencillo pasar por alto que están tratando con una
máquina”, ha aclarado Dunne.
La investigación sigue en marcha dedicada a estudiar formas de
registrar y transmitir datos sobre el estado fisiológico y emocional
entre los participantes de la comunicación. Con este fin se llevaron a
cabo experimentos para conocer hasta qué punto la frecuencia cardíaca,
las expresiones faciales e incluso las ondas cerebrales del comunicante
son capaces de transmitir información sobre su estado emocional. La
tecnología actual puede programarse para aprovechar esta información y
reconocer estados emocionales básicos como por ejemplo la diferencia
entre el estrés y la tranquilidad. El reto ahora pasa por comunicar las
señales a todos los implicados mediante el avatar.
¿Quedarán los viajes relegados al pasado?
“No estamos diciendo que Beaming cambiará
radicalmente las reuniones o que permitirá ahorrar millones de toneladas
de dióxido de carbono debido a que ya no será necesario viajar -ha
indicado Dunne-, pero creemos que la idea de “teletransportar” a alguien
a otra ubicación en la que pueden moverse e interactuar mediante un
robot podría ser útil inicialmente en algunas aplicaciones muy
concretas”.
“Es ideal para trasladar a una persona con capacidades o
conocimientos específicos a otro lugar”, ha continuado Dunne. “Permite
una inmersión física total en el destino, sentir dicho entorno e
interactuar con él. Consideramos que podría ser eficaz para que
cirujanos de primera línea se “teletransporten” a quirófanos de todo el
mundo y compartan sus capacidades y conocimientos e incluso lleven a
cabo operaciones”. “Como proyecto, nuestro objetivo es demostrar que
este tipo de viaje e interacción virtual es posible. Ahora corresponde a
cada socio convertir los resultados en aplicaciones y productos reales.
Nos alejamos del ámbito de la curiosidad científica para estudiar los
servicios posibles”, concluye el investigador.